- Creo que tengo pedos.
- ¿Por qué dices güey? ¿Cuál de todos los pedos?
- De mi blog.
- ¿Por qué?
- ¡Soñé con mi blog!
- Chale, si tienes pedos, eh.
Masomenos, no exactamente, así fue mi conversación con (xero) y Vindria. Y es que anoche, llegué a mi casa con unas cinco chelas corriendo por mi venas y demás cosas y me disponía a acostarme en mi camita y soñar con los angelitos. Y sí lo hice, entré a mi cuarto, me desvestí y me metí en mi cama. Sólo faltó lo último, soñar con los angelitos. En vez de eso, ¡soñe con mi blog! Que lo pimpeaba y le ponía cosas y madre y media. Qué joda me estoy poniendo.
Es probable que tenga bloggerosis. La neta no sé cuáles son los síntomas de padecer esa extraña enfermedad que ataca así por sus güevos. Ni siquiera sé si hay síntomas. Pero lo que en verdad creo, es que me está infectando con su veneno.
Veamos cómo evoluciono y a ver qué pasa.